La monoartritis aguda se caracteriza por la inflamación de una única articulación y requiere un abordaje sistemático para identificar su causa y descartar procesos graves. Entre sus principales etiologías se encuentran las artritis microcristalinas, especialmente la gota, y la artritis séptica. La valoración debe integrar anamnesis, exploración física y pruebas complementarias dirigidas. La gota se produce por el depósito de cristales de urato monosódico y su diagnóstico puede apoyarse en la clínica, la uricemia y la imagen, aunque la identificación de cristales en líquido sinovial constituye el patrón de referencia. El tratamiento incluye el control del episodio agudo, la reducción de la uricemia cuando está indicada y la prevención de nuevas crisis, junto con la valoración de las comorbilidades asociadas.
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