La fiebre de origen desconocido (FOD) continúa siendo un importante desafío diagnóstico en la práctica clínica, especialmente en Atención Primaria, debido a la diversidad de causas que pueden provocarla y por el manejo y tratamiento de la misma.
Por un lado, la complejidad diagnóstica de la FOD puede estar relacionada con infecciones, enfermedades inflamatorias o autoinmunes, neoplasias y otras causas, lo que dificulta identificar su origen. Por ello es de vital importancia una correcta evaluación inicial; una anamnesis dirigida, una exploración física completa y un estudio básico permiten detectar pistas diagnósticas, orientar las pruebas complementarias y evitar exploraciones indiscriminadas.
Todo este estudio tiene un impacto en la toma de decisiones clínicas; la identificación de signos de alarma y la valoración del estado inmunitario permiten distinguir a los pacientes que requieren derivación urgente de aquellos que pueden continuar el estudio ambulatorio, evitando tratamientos empíricos que puedan enmascarar el diagnóstico.
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