El consumo de drogas es un problema de salud pública relevante por su impacto físico, psicológico y social, especialmente en el contexto de urgencias por intoxicaciones agudas. En España, el alcohol, tabaco y cannabis siguen siendo las más consumidas, aunque las NPS están en aumento, sobre todo en jóvenes y en contextos recreativos, frecuentemente asociadas a policonsumo. Estas nuevas drogas suponen un reto diagnóstico por su composición variable y la dificultad para detectarlas en analíticas habituales.
El abordaje en urgencias se basa en una valoración sistemática con anamnesis dirigida, exploración física y pruebas complementarias según la sustancia sospechada.
En la mayoría de los casos, el diagnóstico es clínico y el tratamiento se basa en medidas de soporte, control de la agitación con benzodiacepinas, estabilización hemodinámica y monitorización continua. Es fundamental un enfoque rápido, sistemático y con alta sospecha clínica, priorizando siempre la estabilización del paciente y la prevención de complicaciones graves.
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