El aumento de temperatura global en nuestro planeta es un fenómeno indiscutible. El calor impacta de forma significativa en la salud y afecta, especialmente, a la población más vulnerable, entre la que se encuentran las personas mayores, que asocian múltiples patologías y polimedicación -aunque no son las únicas-.
En los últimos años, datos de estudios observacionales relacionan la toma de ciertos grupos de fármacos con mayores tasas de eventos adversos relacionados con el calor: algunos tan frecuentes como los IECA, ARA-II, AINEs, betabloqueantes, opioides y antidepresivos. Su consumo se asocia a un mayor riesgo de hospitalización por enfermedades relacionadas con el calor y con una mayor mortalidad. Por ello, existen guías de diversos organismos que recomiendan revisar y adaptar el tratamiento farmacológico crónico en épocas de calor.
En esta sesión, revisaremos cuáles son las principales recomendaciones al respecto y los mecanismos fisiológicos y riesgos que las sustentan.
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