El pie diabético es un síndrome complejo definido como una alteración clínica de base etiopatogénica neuropática inducida por una hiperglucemia mantenida. Esta condición, que afecta al 15-25% de los pacientes diabéticos a lo largo de su vida, no es una lesión aislada, sino el resultado de la interacción de factores sistémicos y locales que derivan en ulceración, infección e incluso amputación.
Pérdida de Sensibilidad (Neuropatía Sensitiva): La neuropatía diabética afecta las fibras sensitivomotoras y autónomas, provocando una disminución progresiva de la percepción del dolor, la temperatura y la vibración. Al perder la sensibilidad protectora (PSP), el paciente es incapaz de detectar traumas mecánicos menores —como un zapato ajustado— o agresiones térmicas, convirtiendo al pie en un órgano de alto riesgo.
Estrés Mecánico (Neuropatía Motora y Autónoma): La neuropatía motora causa atrofia de la musculatura intrínseca, lo que genera un desequilibrio de fuerzas que resulta en deformidades óseas como dedos en garra, en martillo, hallux valgus o pie de Charcot. Estas deformidades modifican la arquitectura del pie, creando puntos de apoyo anómalos donde el estrés mecánico repetitivo sobrepasa la capacidad de resistencia de la piel, la cual está debilitada (xerosis) por la neuropatía autónoma.
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