El traumatismo craneoencefálico (TCE) es una causa importante de morbilidad y mortalidad, con el TCE leve representando el 70-90% de los casos. La fisiopatología del TCE incluye lesiones primarias y secundarias, con una cascada bioquímica e inflamatoria. Se discute la necesidad de neuroimagen en TCE leve debido al bajo riesgo de complicaciones y la exposición a la radiación.
El traumatismo craneoencefálico leve (TCE leve) consume muchos recursos sanitarios debido a las numerosas tomografías computarizadas (TC) solicitadas, muchas de ellas innecesarias. Los biomarcadores en sangre, como la proteína S100β, GFAP y UCH-L1, ofrecen una alternativa prometedora para estratificar el riesgo de lesión intracraneal y reducir la necesidad de TC. Estos biomarcadores, liberados tras una lesión cerebral, pueden predecir la ausencia de lesiones visibles en la TC, mejorando la evaluación y eficiencia en urgencias.
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