La intoxicación aguda sigue siendo una causa relevante de morbimortalidad, y los fármacos y los productos de limpieza domésticos destacan como tóxicos más frecuentes en los registros recientes del SIT en España. El manejo inicial de una intoxicación debe centrarse en la estabilización ABC, además de una anamnesis sistemática orientada a identificar tóxicos y toxíndromes. El diagnóstico se apoya en pruebas analiticas básicas, ECG y en estudios toxicológicos selectivos cuando estos modifican la actitud terapéutica. El tratamiento se basa en el soporte vital y la corrección de complicaciones, reservando la descontaminación digestiva a casos indicados y precoces. El carbón activado es el método preferente - ya en desuso la estimulación emetica-, mientras que otras técnicas más invasivas se limitan a situaciones muy concretas. Las intoxicaciones cáusticas domésticas requieren evitar el uso de maniobras agresivas y recurrir a endoscopia y soporte intensivo. Dado que frecuentemente se abordan intoxicaciones en urgencias, es necesario disponer de guías diagnósticas y terapéuticas prácticas. El uso de antídotos debe ser racional y según criterios clínico‑analíticos, evitando su empleo indiscriminado. Finalmente, se destaca la necesidad de gestionar con agilidad la coordinación asistencial, la consulta temprana especializada y la aplicación de protocolos actualizados.
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