La vulvovaginitis es un motivo muy frecuente de consulta en Atención Primaria, por lo que el médico de familia debe reconocer sus distintas causas y presentaciones para evitar tratamientos empíricos ineficaces. Identificar factores predisponentes —antibióticos, diabetes, cambios hormonales, hábitos higiénicos— es clave para prevenir recurrencias. Una correcta anamnesis, exploración y uso adecuado de pruebas como frotis, cultivo y pH permiten diferenciar candidiasis, vaginosis bacteriana, tricomoniasis y vulvitis irritativas. Además, el médico de AP tiene un papel fundamental en la educación sanitaria, el seguimiento y la promoción de hábitos que restauren la microbiota y reduzcan episodios repetidos. Un manejo actualizado mejora la calidad de vida y evita complicaciones en estas pacientes.
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